La moda rápida, impulsada por marcas como Shein, afecta profundamente la economía local al fomentar el consumo desmedido y la competencia desleal. Mientras ofrece precios bajos y variedad, también amenaza la sostenibilidad, la identidad cultural y el comercio local, generando desafíos ambientales significativos que requieren una reflexión urgente.